Historias cotidianas…Nuevo podcast

Yolanda Velaz

Enfermera pediátrica y del trabajo con más de 15 años de experiencia.

El podcast de hoy es diferente, es una parada en nuestro día a día…

Un día en cualquier casa de padres trabajadores que intentan llegar a todo, a veces se consigue y a veces no.

Hoy quiero ponerle un poquito de humor a nuestra locura diaria mientras leo las Reinas del Patio de la Periodista Sonsoles Echevarren.

Porque hacía tiempo que no me reía tanto sola, bueno sola no leyendo un libro ¡Claro!

Historias cotidianas…

Hoy te cuento alguna que otra anécdota que te va a hacer reír, no tengo la menor duda y posiblemente como bien dice Sonsoles, te verás reflejada en un espejo.

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Para las que me decís que no lo podéis escuchar pero que os encantaría leerlo, os lo dejo por escrito también…

PODCAST

Hola a todos hoy es miércoles 13 de Diciembre y quiero contarte algo en lo que seguro que te vas a sentir identificada…
Que me perdonen los hombres que escuchen el podcast pero hoy voy a hablar de mi “socio” como llama la periodista Maria Rey a su pareja en el prólogo del libro las reinas del patio de la periodista Navarra Sonsoles Echevarren.

Está más que claro y argumentado que los hombres y las mujeres somos diferentes, hay excepciones como en todo pero cuando muchas nos sentimos identificadas con algo, por algo será…

María cuenta como su socio le dio a su hija 3 cucharas soperas de medicamento en vez de 3 cc, menos mal como dice ella que el organismo es sabio y la niña lo vomitó.
No sé si es que nosotras damos cosas por hecho o ellos que creo que son más básicos, ojo que no es una crítica sino una afirmación de que nosotras vamos más allá, que a veces es bueno y a veces es malo.
El otro día mientras leía el libro no podía parar de reír, mi socio me miraba perplejo “pues si que  debe ser divertido el libro me dice…Yo pensé hay hijo mío si tú supieras por qué me río…
Me reía porque me estaba acordando de una anécdota tras otra donde me veía totalmente identificada con todo lo que estaba leyendo que ese es el objetivo del libro, darte cuenta que eres una más.
Una generación de madres trabajadoras que vamos a 200 por hora y que a veces porque no nos queda más remedio entendemos las cosas a medio hacer, y nos parece que todo el mundo que lo lea lo va a entender igual, pero nada más lejos de la realidad.
Para que entiendas mejor a lo que me estoy refiriendo, el otro día mi marido que debo decir que ayuda todo lo que puede cuando está en casa que por desgracia es la mitad del mes más o menos decidió muy voluntarioso ir a hacer la compra acompañado de mis 2 terroristas preferidas osea nuestras hijas.
La chica que nos ayuda en casa y yo vamos apuntando en una lista imantada que tenemos en la cocina lo que se va acabando y ella está acostumbrada a apuntar las cosas sin indicar la cantidad, porque yo ya sé cuanto más o menos hay que comprar, un pequeño error si esa lista cae en manos de mi querido socio y ahora te cuento por qué.
Mientras yo grababa el método vélaz, que han sido sesiones intensas de rodaje y totalmente desconectada donde lógicamente no me podía preguntar cada duda que le surgía con aquella fatídica lista que viendo el resultado debieron ser muchas no muchísimas dudas se animó a decidir por sí mismo las cantidades.
Habíamos apuntado leche, leche para nosotros los adultos y leche para las niñas que en nuestra casa por motivos que ya sabes de sobra si me escuchas habitualmente son diferentes.
Ya que mi terrorista numero uno toma leche enriquecida…
Yolanda que en mi casa como ves variamos poco en nombre había apuntado 1 leche de cada tipo, con eso se refería a 1 caja de 6 litros, vamos lo que viene siendo una caja entera, pero mi marido decidió comprar un litro de cada…
Puede parecer lógico pero claro si te paras a pensar que mi hija pequeña se toma 3 biberones al día de 200 ml más el desayuno de la mayor y el vaso de leche de la noche, el litro en casa no dura ni un día…
Mi marido todo orgullosos hizo la compra con algún que otro problema con las salchichas también que 4 se refiere a cuatro paquetes y no 4 salchichas…que se debió pegar media hora buscando un paquete en el que únicamente vinieran 4 pero oye que también lo encontró…
Y al día siguiente cual es mi sorpresa cuando voy a hacerme un café y me dice Yolanda que no queda leche.
En ese momento pensé que no se había dado cuenta que mi maravillosos marido había hecho la compra el día anterior, incrédula de mi le dije, no si ayer compró Alfonso leche, estará en la despensa.
A lo que ella me contesta si compró un litro de cada…
En ese momento casi se me cae la taza vacía por supuesto al suelo.
Entonces decidí abrir el frigo y me encontré un paquete de 4 salchichas no los 4 paquetes de 8 que esperaba encontrar y así sucesivamente.
En ese momento me entró un calor por el cuerpo y pensé respira 3 veces, respiración diafragmática inspira expira como dices a tus chicas, relájate que te queda 1 hora para empezar a grabar y tienes 2 opciones.
  • O te vas sin tomas café, o te paras a tomarte el café en algún sitio porque leche lo que se dice leche no hay.
El resultado es que me tocó volver a ir a hacer la compra y ya reposada por la noche cenando amigablemente le comenté a mi marido los pequeños percances de su incursión en el supermercado…
Como bien dice Maria Rey podríamos llenar una pared de anécdotas de estos padres entregados a las tareas del hogar, aunque sólo con un tercio de su cerebro…el resto estaba en otro sitio muy bien ocupado eso no tengo la menor duda.
Pero ese era el verdadero motivo de mi carcajada continua, porque cada frase que leía me recordaba alguna que otra anécdota que había vivido en mis propias carnes.
Entonces entendí porque Sonsoles en su dedicatoria me decía “Espero que disfrutes leyendo este libro tanto como yo escribiéndolo y que te veas reflejada frente a un espejo”
Vaya que si me estoy divirtiendo y lo del espejo creo que está más que claro después del podcast de hoy.
Con todo esto me ratifico en que somos diferentes, a mi marido le molesta más un papel en el coche que uno en la mesa de la cocina sin ninguna duda, pero esto se puede ver como algo positivo sin ninguna duda.
Yo quito el de la cocina, tú quita el del coche.
En eso si que hemos mejorado y mucho de los tiempos de nuestros padres, y eso que el mío es la mar de apañado.
Espero que te hayas visto tú también reflejada en un espejo y a esos papis que me están escuchando decirles que gracias, gracias por colaborar, por hacernos enfadar y reír a la vez y que ni a vosotros ni a nosotras nos enseñaron esto, porque somos la primera generación de madres y padres trabajadores fuera de casa y no lo vivimos en nuestra casa y poco a poco vamos viendo y mejorando el modus operandi.
Un abrazo a todos y hasta la semana que viene que será ya víspera de noche buena, madre mía como se ha pasado el tiempo. A mi estas navidades me ha pillado el toro literalmente, a ver cómo lo hago para llegar a todo.
Alguna idea que otra tengo pero para eso voy a necesitar la ayuda inestimable de mi socio.
Hasta la semana que viene.

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