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Meriendas saludables para niños en verano: alternativas a helados, refrescos y snacks

Yolanda Velaz

Enfermera pediátrica y del trabajo con más de 15 años de experiencia.

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En este episodio de Hoy se come hablamos de cómo hacer meriendas saludables para niños y para mayores también.

El objetivo es disfrutar del verano con peques sin complicarnos y con más opciones saludables en casa.

Repasamos alternativas sencillas a helados comerciales, refrescos, zumos, snacks de bolsa, galletas y bollería, con ideas fáciles como polos de fruta, granizados caseros, batidos con fruta entera, bandejas de picoteo, yogures con fruta o meriendas rápidas y nutritivas.

Sin prohibir ni demonizar, el objetivo es tener recursos prácticos para el día a día: opciones frescas, caseras, apetecibles y realistas para que los niños disfruten igual, pero con ingredientes más interesantes.

Porque una alimentación saludable en verano no tiene que ser perfecta, sino sostenible, flexible y con sentido común.

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Meriendas saludables para niños en verano: alternativas a helados, refrescos y snacks

Hoy traemos un tema muy de verano, meriendas saludables para niños en verano.

Vamos a hablar de esos productos que suelen aparecer mucho cuando llega el calor: helados, polos, refrescos, zumos, batidos, snacks de bolsa, galletas, meriendas rápidas…

Y la idea no es prohibir ni demonizar nada. Porque un helado comprado un día de playa no arruina ninguna alimentación.

Pero sí podemos tener recursos para que, en el día a día, los niños disfruten igual, se refresquen igual y merienden igual de contentos, con opciones más nutritivas, caseras y fáciles.

Hoy vamos a hacer comparativas muy prácticas: 

“En lugar de esto, podemos hacer esto otro”. 

Y además con ideas rápidas, de esas que se pueden preparar con lo que tenemos en casa.

BLOQUE 1: HELADOS CASERO PARA NIÑOS

Empezamos por el rey del verano: el helado.

Los helados comerciales suelen tener bastante azúcar, grasas de baja calidad, aromas, colorantes y poca fruta real, aunque en el envase aparezcan fresas gigantes o mangos preciosos.

¿Significa eso que no se pueden tomar nunca?

No. Pero si en verano el helado se convierte en algo diario, ahí sí merece la pena buscar alternativas.

Una opción facilísima son los **polos caseros de fruta**.

Por ejemplo: 

Cogemos sandía, la trituramos, la ponemos en moldes y al congelador. Ya está. Si queremos, podemos añadir unas gotas de limón o unas hojas de menta.

Comparativa sencilla:

Helado comprado: suele tener mucho azúcar y poca fruta. 

Helado casero: podemos hacerlo con fruta real, yogur natural, leche o bebida vegetal, y controlar los ingredientes.

Y truco importante: el plátano maduro es nuestro gran aliado porque aporta dulzor y textura cremosa.

También podemos hacer “helado express”: congelamos rodajas de plátano y luego las trituramos con un poco de cacao puro. Queda como un helado de chocolate cremoso. Si añadimos crema de cacahuete 100%, queda espectacular.

BLOQUE 2: ALTERNATIVAS SALUDABLES A REFRESCOS

Otro clásico del verano: bebidas fresquitas.

Con el calor, a veces entran más refrescos, zumos, batidos azucarados o bebidas tipo “para niños” que parecen saludables pero llevan bastante azúcar aunque estén hechas con concentrado de frutas.

Aquí la comparación es clara.

Refresco o zumo comercial: mucho azúcar, poca saciedad y el niño lo bebe rápido. 

Alternativa casera: agua con sabor, fruta entera, batidos sencillos o granizados caseros.

Ideas prácticas:

  • Agua fría con rodajas de naranja, limón, pepino o fresas. 
  • Agua con hierbabuena y lima. 
  • Infusión fría de frutos rojos sin azúcar. 
  • Granizado casero de sandía: sandía congelada triturada con un chorrito de limón. 
  • Batido de leche o yogur natural con fruta.

Importante: un zumo natural tampoco sustituye a la fruta entera. Si exprimimos tres naranjas, el niño se toma el azúcar de tres naranjas pero sin apenas fibra. Mejor ofrecer la fruta entera la mayoría de veces.

Pero si queremos algo especial, podemos hacer un batido completo: 

Leche o yogur natural + fruta + un poco de avena. 

Eso sacia más y aporta más nutrientes.

BLOQUE 3: SNACKS SALUDABLES PARA NIÑOS

En verano también aparece mucho el picoteo: patatas fritas, gusanitos, galletitas saladas, snacks crujientes…

Son cómodos, claro. Pero suelen tener mucha sal, grasas poco interesantes y poco valor nutricional.

Alternativas fáciles:

  • Palitos de zanahoria, pepino o pimiento con hummus. 
  • Tomates cherry con queso fresco. 
  • Tostaditas integrales con aguacate. 
  • Garbanzos o guisantes especiados al horno. 
  • Maíz tostado casero. 
  • Fruta cortada fresquita. 
  • Brochetas de fruta y queso. 
  • Yogur natural con fruta y un poquito de canela.

Comparativa:

Snack de bolsa: crujiente, salado, cómodo. 

Snack casero: también puede ser crujiente y cómodo si lo dejamos preparado.

Un truco muy útil es tener “bandejas de picoteo saludable”. Ponemos en un plato varias cositas: fruta cortada, queso, pan integral, hummus, pepino, frutos secos si la edad lo permite, aceitunas con cuidado por la sal y el hueso… Y el niño va eligiendo.

Esto funciona muy bien porque a los peques les gusta picar, elegir, mezclar. No siempre hace falta presentar una merienda cerrada.

BLOQUE 4: GALLETAS Y BOLLERÍA VS MERIENDAS CASERAS

Otro momento delicado: la merienda.

En verano, entre piscina, campamentos, playa o tardes largas, muchas veces tiramos de galletas, magdalenas, bollería o batidos.

De nuevo: no pasa nada si ocurre de forma puntual. Pero si es diario, podemos cambiarlo por meriendas igual de rápidas.

Ideas:

  • Yogur natural con fruta y copos de avena. 
  • Tostada integral con crema de cacahuete 100% y plátano. 
  • Bocadillito de pan integral con tortilla francesa. 
  • Queso fresco con tomate. 
  • Macedonia con yogur. 
  • Tortitas de plátano y huevo. 
  • Bizcocho casero con fruta, avena y sin exceso de azúcar. 
  • Porridge frío tipo overnight oats con yogur, avena y fruta.

Comparativa:

Galletas comerciales: fáciles, dulces, pero poco saciantes. 

Merienda casera: puede ser igual de rápida y mantener mejor la energía.

Una receta muy sencilla: 

Machacamos un plátano maduro, mezclamos con un huevo y un poco de avena. Hacemos pequeñas tortitas en la sartén. Se pueden tomar frías, llevar en táper y combinar con fruta.

 

BLOQUE 5: CÓMO HACER MERIENDAS SALUDABLES PARA NIÑOS EN VERANO Y QUE LO ACEPTEN.

Aquí viene una parte importante: no basta con decir “esto es más sano”. A muchos niños eso les da igual. Y es normal.

Algunas ideas para que funcione:

Primero: no presentar la alternativa como un castigo. No decir “no hay helado, toma fruta”. Mejor: “hemos hecho polos de mango, ¿quieres probar uno?”.

 

Segundo: implicarles. Que elijan la fruta, que rellenen los moldes, que mezclen el yogur, que pongan toppings.

 

Tercero: cuidar la presentación. Un polo en molde bonito gana muchos puntos. Una brocheta de fruta puede apetecer más que una manzana entera.

 

Cuarto: hacer cambios poco a poco. Si están acostumbrados a sabores muy dulces, podemos empezar mezclando. Por ejemplo, yogur natural con fruta muy madura, o añadir un poquito de cacao puro y plátano.

 

Quinto: mantener cierta flexibilidad. En verano hay cumpleaños, playa, abuelos, viajes. La alimentación saludable no tiene que ser perfecta. Tiene que ser sostenible.

 

LA LUPA: UN HELADO DE SUPERMERCADO ( puedes verlo en el video en nuestro podcast)

“No se trata de que los niños no coman nunca productos comerciales, sino de que no dependamos siempre de ellos.”

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